Economia y Medio Ambiente

Las relaciones entre medio ambiente, energía y economía se han puesto de presente en los últimos años como consecuencia de los procesos de desarrollo económico, las crisis energéticas y ambientales y las críticas a los presupuestos epistemológicos de las distintas ciencias y los cambios que éstas están efectuando.

 

En este corto y esquemático documento, se pretende mostrar los principios que tradicionalmente han sustentado estas relaciones así como mostrar que la Ciencia Económica aún no ha adaptado su marco teórico para tener en cuenta los cuestionamientos que en la actualidad se le hacen; por último, se sugieren algunos cambios que valdría la pena se suscitasen en el marco teórico de la Economía para detener las consecuencias que las relaciones vigentes han tenido en la práctica.

 

I. Relaciones Medio Ambiente-Economía: Principios Básicos

 

Las relaciones entre los entornos naturales y las actividades económicas y la forma como la Economía, en tanto disciplina científica, ha discernido estas relaciones se basan en tres pilares fundamentales, a saber: las leyes de la termodinámica y sus repercusiones sobre la noción de progreso, las funciones que desempeñan los recursos naturales en el proceso económico y la visión de este último con respecto a los fundamentos anteriores

 

B. Funciones de los Entornos Naturales.

 

 

Desde una perspectiva económica, los entornos naturales tienen cuatro funciones: en primer lugar, proveen insumos al sistema productivo; en segundo lugar, actúan como sumidero para los residuos resultantes de las actividades de producción y consumo; en tercer lugar, constituyen el soporte de la vida (al facilitar fenómenos como la estabilidad ecosistémica y climática) y, por último, suministran servicios de "amenidad", esto es, de esparcimiento y deleite.

 

No obstante, es importante tener en cuenta que la capacidad del ambiente natural para desempeñar ambas funciones es finita. Tal finitud se relaciona con el nivel en que las actividades humanas lo afectan de modo irremediable.

 

Así, por una parte, la disponibilidad de recursos naturales depende del ritmo de utilización y explotación que se haga de los mismos (excepto en el caso de los recursos no-renovables) en comparación con sus tasas de regeneramiento natural; por otra, si la generación y vertimiento de residuos es tal que se altera la capacidad del medio ambiente para asimilarlos, la absorción de residuos se deteriora (Pearce y Turner, 1995, cap. 3).

 

C. Visiones del Sistema Económico.

 

La teoría económica dominante no considera de manera explícita los recursos naturales y energéticos porque no ha incorporado en su marco analítico las funciones que estos recursos desempeñan en la estructura y operación del sistema económico. Para entender esto, es pertinente contemplar la visión de las actividades económicas que subyace al análisis de la ciencia económica.

 

La Economía considera el proceso económico como un flujo circular aislado del medio físico (es decir, en el que no hay entradas ni salidas de materia y energía) en el que las empresas y las familias intercambian bienes/servicios y dinero, tal como se representa en el Gráfico 1.

 

 

Sin embargo, esta visión no considera que los bienes y servicios intercambiados en los mercados son producidos en el ámbito material obedeciendo a las leyes de la física (especialmente las leyes de la termodinámica), la química y la biología; de hecho, la mayoría de las teorías y modelos de la producción y el crecimiento económico tienden a ignorar estos principios biofísicos (Hall et al., 2001).  Si tales leyes fuesen consideradas, la visión pre-analítica del sistema económico semejaría el Gráfico 2